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viernes, 15 de junio de 2012

Capítulo XVI En el Apolo y después



El ambiente en el café Apolo apenas se empezaba a formar, por la bocinas sonaba el final de “Empty Spaces” de Pink Floyd, las mesas estaba casi llenas, se había corrido el rumor de que nuestra banda regresaría con la alineación original, por lo que la concurrencia en el café era un poco mayor que la habitual cuando había tocadas de bandas, “The Metal” de Tenacius D ya empezaba a prender al público. Estábamos un poco nerviosos, todos los instrumentos ya se encontraban en su lugar, cada uno de nosotros se había ido por su lado para saludar a amigos y conocidos, yo, por mi parte, buscaba a Sonia y Violeta, pasaba las mesas esperando encontrarlas, solo faltaban quince minutos para empezar la tocada, así que tomé una mesa para apartárselas.

            -Hola Alberto-dijo detrás de mí Sonia, venia tomada de la mano de Violeta, ambas, vestían ropa negra con metales.
            -Hola, por poco y llegan tarde, ¿Cómo estas Violeta?-dije mientras la saludaba.
            -Bien-respondió con una sonrisa- Oye Alberto, Sonia me dijo que hoy tú vas a tocar con “The Anonimus”.
            -Si, en la bataca, fue de puro churro que los encontré hoy, ya me iba cuando me dijeron de la tocada.
            -¿Van a tocar lo de siempre o ya le metieron algo de metal?-preguntó Sonia.
            -Pues sí, casi lo mismo, metimos unas cuantas de metal, pero básicamente siguen las de nosotros, Hard Rock, alternativo, Britpop, bueno, de todo un poco.
            -Que bien-contestó-Por lo menos no nos aburriremos, tienen una buena mezcla para todo gusto en su repertorio.
            -LOS INTEGRANTES DE LA BANDA POR FAVOR PASAR A TOMAR SUS LUGARES-nos llamaba una voz por el sonido.
            -Bueno me voy, nos vemos al final.
            -Suerte-dijeron ambas.

Ya estando todos reunidos atrás del escenario, solo nos dimos un abrazo grupal y subimos a tomar nuestro lugar. Empezamos directo con “Try To Stay & Say”, la vieja conocida de nuestra banda, fue coreada por algunos asistentes que solían frecuentar nuestras tocadas, el ambiente se empezaba a encender cuando tocamos “Cherry Cola” un cover de The Eagles Of Death Metal.

            -¡¿Qué les pareció?!-gritó Hugo al terminar el cover-¡¡¡The Anonimus está de vuelta más fuerte que antes!!!

Un grito de aprobación vino del público, la mayoría ya estaba de pie, cerca del escenario, mientras que más atrás se veía a Sonia con Violeta, estaban abrazadas y aplaudían junto con el resto del público.

            -Bien, ahora un poco de metal, ¡Agárrense que ‘ora si vamos a rezar!-rugió Hugo

Oscar e Isaac empezaron con los riffs de “Master Of Puppets”, simplemente el ambiente estalló en el Apolo, todos coreaban la canción, Hugo se movía de un lado al otro del escenario, Oscar sacaba unas rápidas y poderosas notas de su guitarra Fender  e Isaac tocaba con un profundo y preciso bajeo en su bajo Gibson, mientras tanto, yo me desenvolvía de una manera casi simbiótica con mi batería Pearl, agregando remates extra, redobles y toques con los toms, tarola, contratiempos, en fin, una gala de las habilidades cultivadas tras años de práctica de cada uno de nosotros.

No dejamos ni respirar a los asistentes cuando ya empezábamos con “Breaking The Law”, “The Number Of The Beast” y “Night Crawler” de Judas Priest, y ni bien se habían recuperado sus gargantas de gritar con estas, ya nos arrancábamos con “Seek And Destroy” para cerrar el bloque de metal que teníamos preparado.

            -¡¿Les gustó la misa metalera?!-preguntó Hugo al público-Pues ahora tocaremos unas rolas más y un poco de Rock bien acá.

Marqué cuatro tiempos y empecé con el redoble y remate de “Shine” de Mr. Big, coreada solo por algunos asistentes, aquellos que se veían un poco mayores, pero el ánimo retorno cuando tocamos “TNT”, “Back In Black” y “Highway To Hell” de AC/DC, le seguimos derecho con “Walk This Way” de Aerosmith, “Paranoid” y “Heaven & Hell” de Black Sabbath y cerramos ese bloque con “Bad To The Bones” de Stephen Wolf.

            -Bien, ahora nos dedicaremos a una mezcla de géneros, iremos desde britpop hasta punk, si tienen alguna rola que nos quieran pedir, no más nos dicen, y si nos la sabemos, nos la chutamos.
-¡¿No tienen “Gothic Girl”?!-gritó desde el fondo Violeta.
            -Órale pues-contesto Hugo-A petición de la señorita le seguimos con esa rola, ¡Calvo, Oscar, arránquense!

Tocamos la canción, por sobre la batería vi como Sonia y Violeta se envolvían en un abrazo y un profundo beso, seguimos tocando hasta el final, cuando terminamos Hugo se acerco a mí.

            -¿Oye ya viste que es Sonia con quien se estaba besando esa chava?
            -Si, ya sabía, ¿Qué tiene?
            -¿No te molesta, no te resulta extraño?
            -Para nada, es su decisión y la respeto-dije-Ya, vamos a seguirle.
           
Me miro con cara de “ah… bueno” y regresó al frente para atender las peticiones del público, que pedía a los Strokes, los Artic Monkeys, Keane, los Ramones y varias bandas más de las cuales teníamos un cover o varios.

La tocada siguió entre peticiones de canciones nuestras y covers de todo tipo, Sonia se acerco para pedir “Nothing In My Way” de Keane y regresó al lado de Violeta como diciéndole “Se que te gusta y estos tipos se la saben”, ya casi habíamos rebasado las tres horas de tocada y todos estábamos muertos, cubiertos de sudor, pero felices de comprobar que la vieja química del grupo no se había perdido y que incluso se había hecho más fuerte, cerramos la tocada con “Another Brick On The Wall” de Pink Floyd.

            -Eso es todo, ¡Gracias!, para quiénes no nos conocen nos presentamos-gritó Hugo-En la guitarra tenemos al hombre barbado que ríe, alias el peludo: Oooooscar.

Oscar salió un poco hacia delante tocando un rápido y melodioso solo en su Fender negra.

            -En el bajo tenemos al hijo prodigo de la colonia Morales-agregó Hugo-El buen Isaac.

Isaac le sacó jugo a su instrumento con un bajeo que casi vuela las ventanas del lugar.

            -Tras la batería-dijo Hugo-Rasgando el cuero con sus baquetas, tenemos a ¡¡Alberto, alias Calvo “piernas locas” McCoy!!

Riendo por el chiste, saqué un pequeño solo en mi batería Pearl.

            -Yo soy Lord Hugo-continuó Hugo, mientras tocaba un solo en su teclado Yamaha-¡¡Buenas noches gente del Apolo!
            -¡Anonimus!, ¡Anonimus!, ¡Anonimus!, ¡Anonimus!-gritaba la gente mientras dejábamos el escenario.

            -Ay wey ya tenía rato que no tocábamos tanto-dijo Isaac, y se vio la mano derecha-Ya me jodí más las yemas de los dedos.
            -Si no mames, me duele la garganta de tanto gritar, chale, si se acostumbra uno a no esforzar la voz-decía Hugo con voz algo rasposa.
            -Pues para mí no fue tanto-dijo Oscar-Solo me duele un poco la muñeca.
            -Bueno eso es porque tú estás estudiando música, no inventes creo que mañana voy a amanecer con la pata entumida, tenía como tres años sin tocar por más de una hora-comenté.

Seguimos platicando y haciendo bromas, nos sentamos juntos en una mesa, de inmediato nos sirvieron unas cervezas frías y me di cuenta que moría de sed, de las mesas de alrededor nos felicitaban y nos pedían hasta uno que otro autógrafo o una foto con la banda.

            -Vaya, si que mejoraron con el tiempo-dijo Sonia sentándose en nuestra mesa junto con Violeta.
            -No creí que se supieran esa canción-añadió con un poco de sorpresa Violeta-Sonia me dijo que la pidiera nada más para molestar.
            -Ah es que esa la había propuesto Alberto para dedicársela a Sonia en una tocada, pero como tronaron, pues ya no la tocamos-respondió Isaac.
            -Y les salen muy bien los covers de Keane-continuó Violeta-No jueguen “Nothing In My Way” les salió idéntica.
            -Son las favoritas de este mono-me señaló Oscar-Siempre las ensayamos hasta que a él le parecen iguales.

Hugo miraba fijamente a Violeta con una cara extrañada, y de repente Sonia soltó.

            -¿Qué tanto le ves? Es mía.
            -¿Son novias?-pregunto
            -Si, lo somos ¿Y qué?
            -Ya, ya, ya, no más decía.
            -Ay Calvo-dijo Oscar mientras me daba una palmada en la espalda-Otra en la que se aplica el “Efecto grapas”.
            -Bueno ya es tarde-dijo Isaac viendo su reloj-Casi son las dos y media, desconectemos y guardemos las cosas para regresar a guardarlas en la bodega.

Empezamos la labor con ayuda de Sonia y Violeta, desconectamos amplificadores, guardamos los cables, micrófonos y demás equipo en sus cajas, yo me encargue personalmente de desarmar mi batería con gran cuidado, subimos las cosas a la camioneta y las llevamos a la bodega, nos despedimos de la banda, quedaron de llamarme si se presentaba otra tocada.

            -¿Les parece bien si damos un paseo por el parque?-propuso Sonia.
            -Está bien-acordé-Total, me voy a quedar en la camioneta.
            -¿Te vas a quedar ahí?-se sorprendió Violeta-No inventes, si no tienes donde quedarte, podemos ir al departamento.
            -¿Todavía lo rentan?-me extrañé-¿No que ya las habían comprendido en sus casas?
            -Si, pero todavía lo rentamos, para cuando tenemos ganas de hacer, eemmmm…Cosas-respondió Sonia.
            -Ah, ya veo.

Caminamos un poco más por las calles del centro, íbamos comentando de las canciones de la tocada y me proponían algunas que quizá quedarían en nuestro repertorio.

            -Oye Alberto ¿Qué es el “Efecto grapas”?-preguntó Violeta al cabo de un rato-¿A qué se refería tú amigo Oscar con eso?
            -Amm, pues es un término que se le ocurrió a estos weyes cuando notaron que casi todas mis ex-novias se volvían lesbianas o bisexuales.
            -Pues que chafa-dijo Sonia.
            -Así es-acordó  una voz fría y seca-Que chafa.

Me quedé petrificado al ver a Aljeos, era la última persona que esperaba encontrar aquí, aunque Alberto había dicho que era probable que se encontrara en la ciudad. No venía solo, lo acompañaba una tipo alto, fornido, de un aspecto osco y hostil.

            -¿Ves? Te lo dije Aljeos, te dije que esta perra llevaría a mi querida a ese lugar a ver a la banducha de tu fuente-comenzó a decir el acompañante de Aljeos.
            -Ya, cállate-le espetó Aljeos con desesperación-Veo que es cierto lo que decías, ellas dos ahora son pareja.
            -Déjame matar a Sonia, quiero que pague por quitarme a mi querida, ¡Quiero que su sangre corra por el suelo!-dijo maniáticamente.
            -¿Otra vez con lo mismo Misael?-dijo Sonia con un tono autoritario-¿Acaso no entiendes?
            -¡¡Cierra la boca maldita mujer!!-gritó y le dio un fuerte golpe en la cara que la tiró en el suelo, Violeta rápidamente la atendió.
            -¿Qué te pasa?-grité.
            -No te metas Alberto-dijo Aljeos con una malévola cara de diversión-No te gustará estar entre una bestia y su presa, créeme, no te gustará.
            -Está bien-dijo Sonia levantándose con ayuda de Violeta.
            -¿Cómo que está bien?-exclamé-¿Quién es este tipo?
            -Es Misael-contestó Violeta-Es un pretendiente que rechacé hace tiempo, nos ha estado persiguiendo desde hace unos meses, siempre había soltado amenazas hacia Sonia, pero esta es la primera vez que hace algo así.      
            -Ella me la quitó, siempre la he amado y fue por su culpa que me dejara-comenzó a decir frenéticamente-Ella me ha robado todos los besos y caricias que eran para mí, ¿Entiendes? ¡¡Para mí!! No descansaré hasta que ella muera y así me podré quedar con Violeta.
            -Además Alberto-empezó a decir Aljeos-Para José esto es una abominación y te culpa por esto, él desea acabar con ellas.
           
Ni bien había terminado Aljeos de decir esto, Misael ya me tenía tomado por el cuello, Violeta trato de impedirlo, pero Aljeos la había tomado por la cintura y tenía a Sonia tomada por el cuello.

            -¡¡Tú no vas a destruir a mi joya blanca!!-decía con una voz iracunda-¡¡Te destruiré primero!!
            -Haces eso y te mató-le amenazó Aljeos-Te dije que tenías prohibido matarlo, con ellas puedes hacer lo que quieras.

Misael me propinó un puñetazo en la cara y remató todo con un rodillazo al estomago, dejándome fuera de combate, Aljeos soltó a Violeta, agarró más fuerte a Sonia, Misael se acercaba lentamente a Violeta que estaba casi petrificada, solo un leve temblor en todo su cuerpo rompía con la rigidez, Sonia forcejeaba con  Aljeos, pero no podía zafarse del agarrón de él.

Fue entonces que sucedió, al igual que aquella vez con Ingrid, me levanté súbitamente y alcancé a Misael antes de que siquiera pusiera un dedo sobre Violeta, lo tomé por el hombro y le di la vuelta, entonces hundí mi puño en su vientre, empujé y empujé hasta casi sacar sus intestinos, lo agarré del cabello y azoté su cara contra el pavimento, repetí este movimiento unas cinco veces, después lo molí a patadas, hasta que me aseguré que estaba inconsciente, Violeta y Sonia veían sorprendidas tal despliegue de furia e ira, Aljeos tenía una cara de profunda exaltación, una sádica sonrisa se dibujó en su rostro.

            -¡¡Este es el Alberto que quería conocer!!-dijo y apretando más el cuerpo de Sonia, agregó-¿Qué vas a hacer?
            -DÉJALA-dije con una voz casi animal.
            -Pues ven por ella-respondió altanero.

Avancé hacia él, lo quité de en medio y lo separé de Sonia, con una cara de sorpresa, Aljeos se quedo parado, me miró divertido por un instante y soltó una larga carcajada.

            -¿Ves el poder tu furia?-comenzó a decir con malévolo deleite-Un poder que te niegas a usar, al que solo recurres cuando estas al borde del precipicio.

No le respondí, me lancé contra él y nos enfrascamos en una pelea de puño limpio, dándonos los mejores golpes que cada uno tenía, improvisando llaves y aventando cualquier suerte de golpe que se nos pudiera ocurrir.

            -Ves todo ese poder-dijo luego de escupir sangre y, tras limpiarse un hilo que salía de su boca, continuó-Siempre ha estado ahí, latente, esperando para ser liberado o utilizado ¿Para qué lo guardas?

Dominándome un poco, me limpié la tierra y sangre y solo le dije.

            -Para usarla protegiendo a algo que quiero-dije mirando a Sonia y luego lo volví a ver, lanzándole una mirada asesina.
            -¿Por qué? Si ya ni le interesas, te dejó  y ahora toda su preocupación es por ella.

Volteé a verlas, Sonia y Violeta contemplaban en silencio tan extraña escena, entonces le respondí a Aljeos.

            -Y si es feliz así, no dejare que alguien destruya su felicidad, mucho menos yo.

Aljeos me miro interrogativamente y agregó.

            -Vaya, que cerca estas de la integración, Alberto y J. Alberto no estaban equivocados-dijo encogiéndose de hombros, dio la media vuelta y agregó levantando la mano izquierda-Tal vez no debí tratarlos tan mal, como sea, nos vemos en la restructuración, ya veremos cómo sales de esa.

Me desplomé en el suelo y respiraba con dificultad, los coágulos en la nariz apenas dejaban pasar aire a mis pulmones, traté de sacar la mayoría, en eso Sonia me puso la mano en el hombro.

            -Gracias-dijo quedamente.

Volteé a verla, su ojo derecho estaba hinchado y abrazaba tiernamente a Violeta, que parecía refugiarse en el regazo de su madre.

            -No fue nada.

Me levanté pesadamente, lentamente regresamos por la camioneta y emprendimos el camino al departamento, pasamos por una farmacia para comprar algo de material para curaciones y también compramos hielos en una vinatería. Una vez en el departamento, me lave la cara y termine de sacar todos los coágulos que tenía, Violeta se ofreció a hacer las curaciones,  ya que sabía un poco de primeros auxilios, preparó bolsas con hielo para el ojo de Sonia y para las hinchazones de mi cara. Todo en silencio, tratábamos de descansar lo más que se pudiera de tan tensa situación

            -Jamás te había visto así-dijo Sonia al fin-Sorprende verte de esa manera.
            -Pero sirvió Sonia-comentó Violeta-No nos paso nada grave, por cómo estaba Misael, quizá me hubiera violado y a ti…

Calló las últimas palabras y las lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas, Sonia la abrazó de nuevo y le dio un beso, ella sollozó más fuerte, con la mirada Sonia me pidió que las dejara a solas, salí del cuarto por un momento y pensé como sería la reestructuración, miraba por la ventana hacia la calle, el sabor de la sangre seguía fresco en mi boca, esta vez no estuvieron las lágrimas de Ingrid para detenerme. Después de un rato, salieron, y Sonia se acerco a mí, me dio un abrazo y dijo.

            -De nuevo, gracias, la protegiste-agregó al soltarme.
            -Pero fue mi culpa-objeté-Si no hubiera estado Aljeos.
            -Nada de eso-respondió Violeta-Se necesita ser más fuerte para vencerse a uno mismo.

Tenía razón, será necesaria más fuerza para poder afrontar la restructuración, casi a las cuatro de la madrugada nos dispusimos adormir. Ellas se quedaron en la cama y yo en una bolsa de dormir.

Creo que pronto todo llegará a su fin.

martes, 31 de mayo de 2011

Capítulo V Furia


La búsqueda eterna, la prolongada espera.
Por el ser amado, por lo que sea.

Testaruda persona que es la que se queda
¿Y para qué?
Explícame porque… ¿Solo amor?

¡El amor no genera frutos!
No me vengas con mentiras,
¡Tan solo crea difuntos!

¿Acaso crees en todas esas chucherías?
La pasión es la reina de las tonterías.

Amor, amor... ¡Eso es solo una ilusión!

            -¿Qué te parece J.A.?
-Nada mal, nada mal- respondió el aludido-. Representa exactamente lo que opinas en esos asuntos.
            -Si, pero estamos perdiendo terreno-dijo con fastidio-. ¡Maldito idiota! ¿Cómo se atreve a revelarle todo?
            -¿Tanto te molesta?, Mira que él solo parece un niño divirtiéndose, además su comentario viene ayudándonos, facilita la interacción con “Él”
            -Cierto-respondió el primero-. Pero “Él” ya no es el mismo.
            -Jamás será el mismo por siempre, deberías saberlo.
            -Cierto, y lo que más me inquieta es la facilidad con la que Aljeos tomó el control esa noche.
            -Si, exacto-respondió con preocupación J.A.- Se está saliendo de control.
            -Lo más probable es que sea el siguiente en salir.

Qué extraña discusión, ¿Quiénes son? Me parecen conocidos. Despierto por completo, han pasado unos días desde que conocí a Ingrid y, debo admitirlo, me he sentido extrañamente contento y optimista, Alberto ha hecho un poco de ausencia como acostumbra.

Me preparo para ir al colegio, al parecer será un día soleado, de cualquier manera escojo mi habitual conjunto: camisa, playera de manga larga debajo, pantalón y zapatos negros. Por ellos me he ganado el mote de “el migraña”, también debido a mi usual mal carácter y tendencia a permanecer solo. No soporto la presencia de más de 5 personas, más me empiezan a desesperar. Igualmente odio el transporte público, más cuando está repleto, con tantas personas hablando y quejándose, que me saturan el pensamiento.

            -¿Qué paso Beto?-me saluda Andrés-. ¿Otra vez de negro?
            -¿Qué hay de malo en ello?
            -Nada…migraña oscura.

Y así empieza mi día, primera clase 7 am., ultima 3 pm. No suelo ser sujeto de rumores o chismes en el colegio, pero Andrés se encargo de difundir que me vio con una chica en el gato negro, ahora, mi usual y desapercibida existencia, es el foco de atención debido a lo extraño que les resulta el suceso a mis conocidos y, peor aún, a desconocidos.

            -¿Cómo se llama?-pregunta engorrosa.
            -¿Dónde la conociste?-pregunta entrometida.
            -¿Son novios?-pregunta que colmó el vaso.
            -¡Basta!- grite-. Carajo ¿Acaso tengo que decirles todo lo que me pasa?
            -¡Ay cuidado! ¡Ya le salió lo migraña!-grito Andrés.
            -¡Calla estúpido!-conteste enfurecido-. ¡Todo esto es por tu culpa!
            -A ver jóvenes calmados- dijo el profesor de matemáticas-. Siéntense que la clase va a comenzar.

¿Qué es esta sensación ardiente en mi pecho? Es como si algo en llamas quisiera salir de adentro. Pasan y pasan las horas, los recesos, donde cualquiera al verme me apunta con el dedo y murmura algo como “fíjate que al migraña…”, vaya día. Pero al menos queda algo de esperanza, Alberto me pidió que fuera al mirador para charlar un poco hoy a las 9 de la noche, quizás con el pueda saber que es esta sensación de ardor en mi pecho.

Me dirijo a la cooperativa escolar a comer, más por costumbre que por hambre, donde la gente que está ahí  se me queda viendo y algunos hasta preguntan, lo único de reciben por respuesta de mi parte es un profundo silencio y una mirada que los hacía retroceder y arrepentirse de haberme preguntado.

            -¿Estas molesto conmigo?-. Pregunta Andrés mientras se sienta en mi mesa.                    -No me molestes, torpe-. Le contesté agresivo.
            -Calmado, calmado-dijo-. ¿Sabes que hoy tu mirada ha asustado a medio mundo?
            -¿En serio?-dije sorprendido-. No lo había notado.
            -De cualquier manera, has estado un poco extraño desde hace unos días.
            -Mmmm... ¿Y?
            -Al verte con esa chica-agregó-. Bueno, pues pensé que ella era la que te hacia actuar así.
            -No saques conclusiones por adelantado- le dije-. Alguno de estos días no me encontraras de humor.
            -OK, nos vemos.

Se va y termino de comer, pago la suma acostumbrada y me dirijo a la última clase del día.
Y como se lentifica el tiempo cuando deseas que pase pronto, seguramente es precisamente por eso, porque quiero que pase rápido, da igual, finjo un poco de atención, participo en clase y el profesor la da por terminada.

            -Nos vemos Beto
            -¡¡Nos saludas a tu novia!!

Por fin, un respiro en este día tan pesado, con tantas miradas sobre mí, el peso de los cuchicheos sobre la espalda, la tensión generada a lo largo del día me tiene exhausto. Apenas y llego a casa me tumbo en la cama y me quedo profundamente dormido.


En una casa majestuosa, a través de una ventana se ve como conversan dos personas, una más alta que la otra, se les nota preocupados, hablan apresuradamente y apenas si respiran.

            -Esta rebasando los límites que tenia-dijo el más alto.
            -Y eso no es lo más preocupante-repuso el segundo-. Tomó el control gran parte del día.
            -Cierto, me temo que no tardara en salir-dijo.
            -Si ese idiota de Alberto provoca a “Él” es más seguro de que Aljeos salga por completo.

Siguen discutiendo cuando, de pronto, callan debido a que escuchan un ruido fuera de la ventana. El más bajo se asoma  cuando, repentinamente, se rompe la ventana y una mano lo toma por la garganta. El sujeto que lo tenía sometido era ni más ni menos que Aljeos, un tipo mediano, vestido con un desgastado conjunto: pantalón de mezclilla, una playera, chamarra de cuero y botas negras. Parecía que apenas había escapado de una celda, pues traía colgando de las muñecas y tobillos, viejos y oxidados grilletes con fragmentos de cadena. De sus grilletes escurría sangre, bajo la larga y negra melena se asomaban unos ojos llenos de odio y furia, dándole a su rostro lobuno una expresión aterradora.

            -Jamás-dijo con odio, mientras entraba a la habitación-. Jamás des por hecho lo que voy a hacer ¿Me oíste?
            -¡Suéltalo Aljeos!-exigió el más alto.

Aljeos le arrojó una mirada asesina y J. Alberto retrocedió, él soltó una fría carcajada llena de malicia, levantó aun más alto a José, que cada vez se retorcía más por la falta de aire.

Parecía estar divirtiéndose ahorcándolo, pero lo arrojó con desprecio a los pies de J. Alberto. José tosió y respiró a grandes bocanadas, mientras Aljeos sacaba una caja de cigarrillos negros y encendía uno.

            -¿Qué es lo que quieres?-peguntó rasposamente José.

Aljeos los miró despectivamente, tomando una bocanada de su cigarro y exhalando lentamente se fue acercando a ambos que permanecían atónitos y horrorizados.

            -De ustedes…nada-dijo-. Solo quería verlos antes de irme de aquí. Quería ver al par de malditos que me encerraron por años en esa pútrida celda.
            -¡Es que acaso no recuerdas todo el daño que causaste con tus actos!-gritó J. Alberto.
-¿Cuál daño?-contestó golpeadamente-. ¿Proteger a “Él” es hacer daño?, el único que me creyó fue Alberto, y a él es al único al que guardo respeto.
            -Pues pierdes tú tiempo-contestó José-.Hace meses que se fue.
            -¿Ya esta fuera?-dijo lentamente, fumando un poco más-. Perfecto, eso es perfecto.

Aljeos introdujo su mano a su chamarra y sacó una revolver Colt .45, José y J. Alberto retrocedieron aún más.

            -Ya sé que aquí adentro no puedo matarlos-dijo con un tono de decepción-. Pero, al menos, puedo dejarlos muy mal heridos.

...

-¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!!

Me despierto sobresaltado, sudando frío, esa pesadilla fue demasiado real, demasiado vivida. Me levanto temblado y voy a la cocinita por un vaso de agua, me tomo una pastilla para los nervios, pero no hace efecto, de hecho, empeoró como me sentía.

El reloj marcó las 6 de la tarde, es muy temprano como para ir al mirador a encontrarme con Alberto. Tomo una ducha caliente y me cambio de ropa, después, me dirijo a matar el tiempo en el mirador hasta que Alberto se aparezca. Ya en el parque del mirador, ocupo una de las bancas que  se encuentran pegadas a la pared del kiosco, cuando escucho un par de voces conocidas.

            -¿Entonces nunca sentiste nada por Beto Fernanda?-pregunta Andrés.
            -¿Ese? ¡Bah!  Tuvo su oportunidad y no la supo aprovechar-respondió ella.
            -Qué mala eres-dijo-. A él bien que se le notaba que le gustabas.
            -¿Sabes qué?-dijo-. Me gusta más su primo y ya vámonos que hace frío.

Los oigo alejarse, mi pecho es una flama incandescente, de repente, siento como si me explotara el corazón, como si mi pecho se abriera por la mitad. Abrumado de dolor me tumbo en el suelo.

            -José Alberto ¿Cierto?-dijo una voz fría y seca.
            -Si-asentí-. ¿Y tú quien eres?
            -Aljeos-contesto-. Tú furia
            -¿Qué no se supone que el que salgan de mi debe ser indoloro?
            -A mi no me interesa seguir las reglas de esos-me contestó seco y duro-. Solo dime ¿Qué vas a hacer respecto a esa perra?
            -Nada-dije-. ¿Qué ganaría?
            -¡Ah! ¿Estoy hablando contigo José?

Aljeos metió su  mano a su chamarra y sacó una navaja, lanzo un navajazo que logro pasarme a cortar gran parte del pecho.

            -¡¿Qué diablos te pasa?!-dije mientras sangraba copiosamente.
            -Yo no quiero hablar con la razón, ni el equilibrio-dijo jugando con la navaja entre los dedos-. No, yo quiero hablar con la integración, aún te falta, porque ninguno de los 4 está presente en igual medida.

Arremetió de nuevo contra mí, apenas y logré poner mi mano en frente de la navaja, inmediatamente sentí un inmenso dolor y veía como la sangre brotaba a borbotones de la herida, mientras Aljeos clavaba más y más la navaja, se acercó a mi oído y me dijo:

            -¿Qué vas hacer?-preguntó con una cara maniática-. ¿Esconderte, huir y dejar las cosas inconclusas? Por favor no seas un niñito, nos necesitas a nosotros y nosotros a ti ¿No lo comprendes? Nosotros somos tú…
            -Y yo soy ustedes-dije débilmente.
            -Exacto-respondió con una risa maliciosa-. No te preocupes, no creo que mueras por estas heridas, tu deseo de vivir es muy grande y dudo que yo pueda destruirlo-hizo una pausa y continuo-. Claro, siempre y cuando, no te dejes vencer por ti mismo.

Sacó rápidamente la navaja de mi mano y se marcho, lo último que vi de él fue como limpiaba la sangre de la navaja y se perdía al doblar por una esquina. Estaba perdiendo mucha sangre, no podía levantarme. Empecé a abrazar la idea de que moriría en el parque, cuando, de la nada, escuche una voz de mujer.

            -¡Alberto! ¡¿Qué te paso?!-exclamó.
            -Yo…solo…

Perdí el conocimiento, no reconocí la voz, no era Ingrid o Fernanda, pero su voz me sonaba tan familiar, tan arraigada en mi mente… ¿Quién era?