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jueves, 2 de octubre de 2014

Tiempo Fuera


Escribo esto desde la comodidad de mi mesa en el trabajo (Donde aparentemente no hay nada que hacer por el día de hoy) para pláticar un rato con ustedes mis queridos lectores del blog.

Ya pasó un buen rato desde la última vez que hice un blog normal para hablar de cualquier cosa. En estos meses, entre hacer podcast y dibujar algunas tiras para un fanzine no he hecho gran cosa, Selective Wounds, la cual si no recuerdan no los culpo, es la historia romántica que dejé a medias, yo creo que se quedará así un bueeeen rato, bueno, está escrita hasta el capítulo 16, pero de ahí ya ni he avanzado, principalmente porque, al ser una historia romántica, me despierta viejos sentimientos y también abre viejas (y nuevas) heridas. Sí, puede que estén pensando: Albert por dios, ya casi pasó un año de todo el drama del truene, ¿Qué no puedes perdonar y seguir? Bueno, para mi es tremendamente difícil perdonar y aún más olvidar, no sé preocupen, ya trabajo sobre eso y ya empiezo a dejar algunas cosas atrás, por lo menos ya controlé los arranques de ira al ver cosas de mis ex.

También en estos meses me la he pasado medio de huevon jugando, leyendo y hasta de vacaciones me fui a la playa (Después de 2 años sin vacaciones en esta chamba y más de 7 años sin ir a la playa fue un gran WIN del año) fue muy relajante tener un poco de tiempo para mí y leer Seconds de Bryan Lee O’malley, el autor de Scott Pilgrim (El cual me trajo Virus desde Estados Unidos), jugar de nuevo Pokémon y perderme en la aventura épica de Skyrim, soy un jugador irremediable y fan de los cómics de hueso colorado. Lo que fue el viaje a la playa es una anécdota graciosa, de repente me habla mi jefe para decirme que mis vacaciones eran el próximo lunes, así que así de la nada se me ocurrió irme  Puerto Escondido en Oaxaca y también me lleve a mi mamá, sí, soy el mejor hijo ever (Lo sé), aunque comprar lo boletos de avión en línea fue de las cosas que más nervioso me han puesto y de los nervios no pude dormir bien hasta que llegamos a Puerto Escondido, han sido las mejores vacaciones que he tenido y que le he podido dar a mi mamá, pues ella en toda su vida nunca había podido pasar unas vacaciones sin estar cuidándome a mis hermanos y a mí, pensando en que hace falta en la casa y para rematarla, en este año le dio un infarto así que para mí poderle dar unos días de relajación y distracción fue de lo mejor que pude hacer (Ya perdí unas cuantas héctareas de mi rancho que tengo apartado en el infierno).

Bueno con eso creo que les he contado todo lo que me ha acontecido en estos meses (Si, casi nada, eso es muy triste) espero que para los próximos meses pueda hacer unas cosas más y si los planetas se alinean incluso poder imprimir un minicómic para FESTOcómic (No se emocionen mucho, si batallé para hacer dos páginas para el fanzine me va a costar más trabajo hacer unas 8 para un minicómic) Espero que les vaya muy bien queridos lectores del blog, gracias por leer y nos estamos leyendo.

viernes, 2 de mayo de 2014

Selective Wounds - 6

Bajaron cerca de una esquina del súper mercado, Julieta se acercó a la banqueta seguida de Noel, caminando un poco llegaron a una cerca metálica. Julieta sacó sus llaves y abrió la puerta que daba acceso a una unidad de edificios de departamentos muy juntos uno al otro, algunos tenían pequeño jardín enfrente o un perro que les ladraba desde un enrejado. Noel seguía de cerca a Julieta mirando por todas partes, tratando de adivinar cuál sería su casa. Doblaron a la derecha por una de las últimas calles, cerca de unos lujosos condominios, a Noel se le hizo un nudo en la garganta y sentía como el alma se le caía a los pies, pues pensaba que era posible que ella viviera en alguna de esas lujosas casas. Pero el miedo que sentía pronto desapareció cuando Julieta se detuvo cerca de una casa un poco más grande que las demás, con una sencilla barda de cemento y rejas negras. Por encima de la reja del patio crecía un limonero lleno de frutos y a su lado una bugambilia.

-Aquí es –Dijo Julieta dando la vuelta y levantando los brazos-. Hogar, dulce hogar.
-Ándale –comentó Noel dando un saltito para alcanzar una hoja el limonero-. Esta bonita tu casa.
-Pasa –lo invitó abriendo la puerta-. Creo que mi mamá todavía no llega y mi hermana no está.

Al abrir la puerta de la casa se encontraron en la sala, donde las paredes blancas lucían una foto de los padres de Julieta en día de su boda, en otra estaba toda la familia y había una foto de graduación de cada uno de sus hermanos. En un mueble de madera había un televisor y un dvd, bajo estos se encontraba un estéreo. En el centro se hallaba una mesita de cristal con una carpetita blanca bordada y un jarrón con flores. Más hacia a dentro se veía el comedor y la concina, por la izquierda, tras el mueble del televisor, estaban las escaleras.

-¿Tienes sed? –Preguntó Julieta- ¿Quieres un vaso de agua?
-Ah –respondió un poco apenado Noel- Si, porfa.

Julieta fue hasta la cocina y sirvió el vaso de agua, Noel le agradeció y vaciló entre sentarse en la sala o en el comedor, así que mejor optó por imitar lo que hiciera Julieta, quien se sentó en el sofá más grande de la sala.

-¿Quieres ver la tele? Porque yo sí –dijo mientras tomaba el control remoto y sintonizaba un canal de música- Mira, va empezando un video de Queen.

Empezaron a charlar largamente de diferentes bandas, Noel era quien particularmente hablaba más, pues de lo poco que se sabía que hacía era tocar la guitarra, rock, alternativa e independiente eran sus generos favoritos. Mencionaba desde grupos ya conocidos, como Oasis y Led Zepellin, hasta nombres de bandas a los que Julieta ponía una cara extrañada por los curiosos nombres que tenían, tales como The Morning Benders y PartyClub.

-Sabes mucho de bandas ¿Por qué no tienes una? Sería genial ir a verte tocar alguna vez.
-Bueno –contestó Noel agradeciendo el elogio- Hubo un tiempo que lo intenté, cuando empecé a estudiar aquí, pero fue terriblemente difícil encontrar a un bajista y un baterista decentes, al final preferí seguir tocando solo.
-Mmm, ya veo –dijo Julieta quitándose un mechón de cabello de la frente- Pero creo que mejor me pongo a hacer mi tarea, porque si no, luego no me da tiempo.
-Te ayudo, ¿Qué tan difícil puede ser?
-Ya verás.

Julieta sacó de su mochila una libreta verde con estampado de un águila y un libro grande y pesado. Abrió la libreta y pasó las hojas hasta encontrar la hoja donde tenía apuntada su tarea.

-Mencione que influencia tuvo el mestizaje y las castas en la idiosincrasia del México virreinal –recitó.
-¿Qué? –Exclamó Noel con una mueca- Eso sí suena complicado.
-Te dije –respondió ella con una sonrisita- No es tan sencillo. Además, ¿Tú no tienes tarea?
-Ah, yo rara vez la hago –dijo rascándose la punta de la nariz- Para eso existen los diez minutos antes de clase.
-¡Pero ya estás en la universidad! –lo reprende Julieta-No puede ser que todo lo hagas al último momento.
-Bueno –dice Noel recostándose en el sofá-¿Nunca conociste a nadie que pasara sus materias sin estudiar ni hacer el máximo esfuerzo?
-No –murmuró Julieta.
-Pues encantado de conocerte –responde él señalándose con un dedo de forma altanera.
-Ay ajá –se burla ella aventándole un cojín-. Ya mero has de llevar un buen promedio.
-Pues de momento y si no pasa nada fuera de lo común –contestó Noel reflexionando mientas atrapaba el cojín con una mano-. Me estaría escapando del examen profesional por una décima.
-No, no –sacude la cabeza Julieta y cruzando los brazos-. Esto no se puede quedar así.

Y se lanza hacia Noel empezando a hacerle cosquillas, quien se hace una bolita, cosa difícil por lo larguirucho del muchacho, él empieza a contraatacar, haciéndole cosquillas a Julieta en el estómago. Como consecuencia de esa batalla de cosquillas, Julieta queda sobre Noel, sus rostros están tan cerca, sus ojos son separados por escasos centímetros, sus alientos se mezclan y sus corazones laten apresuradamente. El escenario perfecto está colocado.

domingo, 6 de abril de 2014

Selective Wounds - 5


Al siguiente día por la tarde, poco después de haber salido de su última clase, Noel se encontraba lavándose los dientes, los amigos de Gerardo de habían ido en la mañana, pero él no se había ni levantado en todo el día. Entonces se abrió la puerta y Gerardo salió, su cuarto emanaba  una no muy agradable mezcla de olor a cigarros con sudor.
-Hazte pa’lla Noel –dice mientras lo hace a un lado-. Quiero mear.
-Nada que –le responde molesto y no lo deja pasar-. Ahora te esperas a que acabe wey.
-F’uta ¿Ya vas a empezar de diva? ¿Pus ‘ora que te hice?
-¡Espérate! –y le azota la puerta del baño en la cara.
-Ah, ya me acordé, ¿Es por lo de la morrita de ayer verdad? Ya, ni fue pa’ tanto… Espera –golpea su puño derecho con su otra palma-. ¡Ajá! Solo si eso planeabas estarías así de enojado conmigo.
-¿Planear que wey? –dice Noel saliendo del baño secándose la cara con una toalla.
-¡Ay si, planear que! –Se burla Gerardo-. No te hagas Noel, ¿Comida? ¿Tu cuarto limpio? No, no, no, para mí que te la pensabas tirar aquí condenadote.
-¿Qué? Estas mal –lo empuja Noel.
-Ya, admítelo, tiene como tres años desde que andabas con la punketita de historia del arte, yo digo que lo que te falta es una buena cojida para que se te calmen los nervios –mientras dice eso, saca de la bolsa de su pantalón un envase de plástico y de él un condón-. Ve y te tiras a la Julietita, hazlo por tu propio bien, te lo recomiendo yo, que no por nada estudio pa’doctor.
Le deja el condón en la mano a Noel y se regresa a su cuarto. Noel se queda plantado con cara de no tener la más mínima idea de que fue lo que pasó, guarda el condón en una bolsita del interior de su mochila y toma rumbo hacía el metro.
Ya habiendo abordado hacia metro Hidalgo le manda un mensaje a Julieta avisándole que ya se dirige a verla. El transborde entre la línea 3 y la 2 era un poco pesado, sobre todo en día de quincena, ya que las estaciones no tenían nada que envidiarle a un hormiguero. Al tercer intento pudo abordar en dirección a cuatro caminos, al bajar y dirigirse a la salida vio a Julieta, levantó su mano para que lo viera y saludarla.
-Te tardaste ¿Qué había mucha gente?-comenta Julieta después de saludarlo.
-Estaba bien cañón, creo que una sardina tiene más espacio en su lata –Se queja Noel mientras caminan hacia la salida de la estación-. El chiste es que ya llegué.
-Bueno, bueno ¿traes monedas? Por qué los choferes de las micros de por aquí se ponen medio violentos si pagas con un billete.
-Je, je, que bueno que agarré mi morralla de los cambios del súper –ríe con saña Noel y le enseñó un puñado de monedas.
Salieron de la estación y doblaron hacía la izquierda. La banqueta de la avenida era amplia. En sus negras planchas se veían multitudes de chicles pegados y unos cuantos excrementos de paloma, mientras que los lados estaban llenos con puestos de ambulantes. Julieta y Noel iban platicando animadamente, cruzando la calle hasta llegar a la base los microbuses. Subiendo primero Julieta y luego Noel, pagó el pasaje de ambos con monedas de cincuenta centavos, el chofer le hizo una mueca de fastidio al contar las moneditas y comprobar que era la cantidad correcta.
-Ah que carita me puso el chofer-dijo Noel al sentarse al lado de Julieta-¿Pues no que quieren que les paguen con cambio?
-Pero tampoco es para que les pongas puras monedas de cincuenta centavos.
-Meh, detalles –respondió ladeando la cabeza-. ¿Dónde nos bajamos?
-En el Big-Mart de Cuitláhuac –contestó-. Falta un poco todavía, ¿Hablaste con Gerardo?
-Un poco –dijo Noel, recordó la plática que tuvo con él antes de salir y sintió que se sonrojaba un poco, para disimularlo, recargó la cabeza sobre el asiento delantero-. Pero no dijo nada importante ni se disculpó.
-No te preocupes, de todas formas no podría haberme quedado hasta tarde.
-¿Y eso? –añadió Noel viéndola de reojo.
-Bueno, a mi mamá se le ocurrió hacer limpieza general de la casa ayer y me dijo que no le importaba con quien fuera a verme, tenía que estar a las 4 en la casa.
-Ósea que no te hubieras podido quedar mucho tiempo de todas maneras-completó Noel, pensando que, aunque no hubiera regresado Gerardo, su plan se habría ido a pique de cualquier forma.
El microbús pasaba por calles con camellones arbolados y con algunas flores que los vecinos de las casas cercanas se esmeraban en mantener sanas pese a la contaminación y los perros de otras colonias. Dobló a la derecha frente a una iglesia dónde al parecer se estaba celebrando una boda. En algunas de las calles el tráfico era un poco pesado y no hizo falta que a alguien le recordaran a su madre. Después de pasar un rato en el que recorrieron varias cuadras, Julieta empezó a pararse.
  -Ya casi vamos a bajar -le dijo Julieta tocándole el brazo-. Ya hay que irnos parando.
-Ah, bueno-y haciendo fuerza con el pasamanos, se levantó de su asiento.

jueves, 6 de febrero de 2014

Selective Wounds - 4

En ese momento, la puerta del departamento se abre de golpe y entra Gerardo, el compañero de departamento de Noel, junto a él vienen otro chico y dos chicas, Gerardo se queda impresionado al ver a Julieta y a Noel. Su mirada va de uno al otro y suelta una fuerte carcajada e invita a pasar a sus acompañantes, entran dando traspiés, saludan como si nada y se pasan directo al cuarto de Gerardo quien después de un rato regresa al comedor y se planta en el umbral del comedor con una sonrisita medio ida.
-Así te quería agarrar, Noelcillo, ¡Tigre! –Dice mientras le pone un brazo alrededor del cuello a Noel-. A ver, ¿Quién es esta señoritita?
-Eeeeh, mi nombre es Julieta, mucho gusto –responde algo incómoda Julieta.
-Aaaaaah si, si, ciertamente –acuerda Gerardo y se agarra el mentón, como tratando de recordar algo-. ¡Claro! La buenorra de cuarto semestre de Sociales, ¡Ay pinchi Noel!  ¡Perro! Bueno, los dejo muchachitos, sigan en su comida, yo me voy a comerme otras cositas.
Se levanta de la mesa y se va caminado con paso inseguro a su cuarto, al cerrar la puerta se escuchan risas y algunos chiflidos.
-Perdona  por eso, no pensé que se le podía ocurrir a este wey regresarse al depa para seguirle al chupe –dice Noel poniéndose una mano en la frente.
-No te preocupes –le responde Julieta dándole unas palmaditas-. No es tu culpa.
-De cualquier manera, no fue precisamente amigable.
-Ya, no te mortifiques –lo consuela y le revuelve el cabello-. Se hacía tarde y ya me tenía que ir.
-¿Qué? –Se extraña Noel levantando la cabeza-. Pero si todavía ni son las 4, Falta el postre y la película.
-Si, ya se –le responde levantando un hombro-. Pero ahora el ambiente aquí ya no es precisamente tranquilo.
Mientras dice esto se lleva un dedo a los labios y señala hacía el cuarto de Gerardo, de donde provienen unos “extraños” gemidos y suspiros.   
-Oh… Pues…Eeeh si, tienes razón, pero no te irás sin el postre –y Noel Se levanta, toma un tupper de la cocina, pone tres duraznos con crema y se los da a Julieta.
-Gracias –Responde ella mientras pone el tupper en su mochila-. ¿Nos vemos mañana en mi casa?
-Claro, solo que tengo un problema.
-¿Cuál?
-Qué no sé dónde vives.
-¡Menso! –le da un zape-. Mira lo que tienes que hacer es tomar el metro hasta la estación Hidalgo, de ahí transbordas a la línea 2 y te bajas en Normal, ya ahí te espero yo.
-Bueno, te mando un mensaje cuando ya vaya para allá.
-Bien, hasta mañana –le da un beso en la mejilla y sale del departamento, Noel la sigue con la vista hasta que sale del edificio, cierra la puerta, y bastante molesto se va a su cuarto, pero antes de entrar, se para en la puerta del de Gerardo.
-Oye Gerardo, wey –dice dándole de golpes a la puerta-. ¡ERES UN  PENDEJO!
Se encierra en su cuarto y para no escuchar el ruido de Gerardo, prende su estéreo y se pone a escuchar su nuevo disco de los Stereophonics. Gerardo había arruinado sus planes, pues después de comer, planeaba poner la película de Donnie Darko, quizá Julieta se hubiera acurrucado junto a él y ya con eso tendría una excusa perfecta para tenerla cerca y dado el momento, avanzar para tratar de conseguir un beso; o al menos conseguir el ambiente adecuado para decirle que fuera su novia, pero la llegada de Gerardo tumbo todo. Pero había esperanza, al menos ya sabría dónde vivía Julieta.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Selective Wounds 3

Es casi la una de la tarde, Noel espera un poco nervioso a que suene el timbre, ha pasado gran parte de la semana limpiando y ordenando su cuarto, casi se ahoga con los vapores de los limpiadores tan potentes que compró para sacar algunas manchas rebeldes, la sala y el comedor se encontraban mejor que nunca y la cocina era un lugar ordenado y limpio, donde unas cacerolas desprendían deliciosos aromas y no el agujero biológico-infeccioso que era la semana pasada.

Aún con esa mejoría en su departamento, Noel no se calmó ni un poco, aunque se había bañado dos veces, puesto desodorante del más protector y aromático que encontró, se había lavado los dientes cuatro veces y usado hilo y enjuague en cada vez, sentía que algo se le había olvidado.

A la una y cuarto, el timbre sonó, Noel se paró de un salto y tomó el interfon.
-¿Quien?
-Soy yo –respondió Julieta.
-Pásale –contesto Noel mientras accionaba el interruptor para abrir la puerta del edificio. Julieta abrió y subió hasta el departamento de Noel, quien ya le había abierto la puerta.
-Eeeeh, Noel –dijo al saludarlo-. ¿Por qué no traes playera?
-¿Qué? –Se sorprendió y regresó corriendo a su cuarto a ponerse una volviendo un poco sonrojado-. Perdón, diablos sabía que se me olvidaba algo.
-No te preocupes –contesta divertida-. ¡Vaya! Este lugar parece nuevecito, pero ¿Y tú compañero?
-Ah, Gerardo anda de briago con sus cuates, no creo que regrese hasta bien noche, pero, ¿Quieres comer?
-¿Hiciste de comer? –Se sorprende-. ¡A ver! ¿Qué hiciste?
-No es nada del otro mundo –dice Noel-. Solo es un poco de pasta, unas costillas en salsa y de postre unos duraznos en almíbar.
-¿Con crema?
-Claro.
-Pues comamos, ya veremos qué tal te quedó todo.

Julieta toma asiento en la mesa, Noel entra a la cocina y sirve 2 platos de pasta de pluma en salsa de tomate y queso parmesano gratinado, ya con los platos servidos, pasó dos vasos y una gran jarra de agua de Jamaica. Julieta toma un bocado y se queda sorprendida.

-¡Noel, esto esta delicioso!
-Gracias, es una receta de mi mamá
-Pero en serio, es una buena pasta, no te conocía esas habilidades “Chepino” 
-¿Chepino?
-Si –explica haciendo círculos con el tenedor-. Como la cocinera, Chepina Peralta –Al ver que Noel no más no entiende-. Salía en la tele hace mucho.
-No tengo idea de quién es esa.
-Bueno, no importa, está muy sabrosa la pasta.
Siguieron comiendo y Julieta quedó bastante impresionada por las costillas, y hasta una segunda porción le pidió a Noel.
-¡Vaya! Normalmente no como dos veces el mismo plato.
-Yo podría comer costillas todo el tiempo.
-Ya lo creo –le dice Julieta inflando los cachetes-. Los hombres no engordan sin importar que coman, bueno, eso hasta que se casan y lo único que hacen es sentarse a ver el fútbol.
-Bueno, entonces nunca me voy a casar –responde burlón Noel.
-¡Méndigo! –reclama y le lanza una patadita por debajo de la mesa.
-¡Ouch! Órale, que violenta –se queja Noel mientras se soba la espinilla.
-Para que no andes diciendo babosadas.

sábado, 31 de agosto de 2013

Selective Wounds 2

2

Pero volvamos a la cita que tenían el día de hoy, pues, aunque Noel todavía no le proponía que fuera su novia, la idea ya había rondado sus pensamientos varias veces, solamente que nunca encontraba la manera correcta de hacerlo.

            -¿Para qué es todo eso de las empresas?-Pregunta Julieta-Es que se me hace bien raro todo eso.
            -Pues disque es para inculcar el espíritu emprendedor en todos nosotros –dice Noel con falso entusiasmo-. Pero a mi parecer, hasta el momento ha sido un desperdicio de tiempo y dinero.
            -Pero algo bueno ha de dejar ¿No? –pregunta y Noel le regresa una mirada sarcástica-. ¿Nada? Ja ja ja ja, entonces creo que sí, es una manera muy babosa de perder el dinero.
            -Psssseeee –Dice Noel, mira su reloj y la voltea a ver-Oye, de verdad que me la estoy pasando genial, pero me tengo que ir.
            -¿Ya? ¿Tan rápido?-se extraña Julieta-¿Pues qué hora es?
            -Las 5.
            -¡¿Ósea que llevamos 5 horas de vagos?!
            -Eso parece –sonríe Noel.
            -Esta bien jovencito-dice Julieta mordiendo la punta de su dedo índice-. Pero te acompaño a tu depa y te dejaré en la terminal.
            -Ja ja ja-ríe Noel-Como gustes.

Caminan tomando rumbo hacía el departamento de Noel, para llegar, toman un camión que los deja cerca, pero tienen que atravesar un mercado que se había colocado en ese día, pasan por entre los puestos de fruta y la gente, se separan para poder avanzar más rápido, se voltean a ver y ríen, vuelven a juntarse poco antes de salir del mercado. Llegan al complejo de edificios donde vive Noel, caminan hacia el edificio “V”, entran y se detienen frente al apartamento 104.

            -Bueno ya llegamos –dice Noel atropelladamente-. ¡Nos vemos!
            -Déjame adivinar –Lo  detiene Julieta con una mirada acusadora-. Todo está desordenado ¿Verdad?
            -Desordenado es una palabra muy…
            -¿Corta?
            -El lugar parece zona de guerra –dice  pasándose una mano por la cabeza y cerrando un ojo.
            -Bueno, pasa por tu maleta, yo te espero allá abajo.

Noel entró rápidamente a su departamento, en la sala reinaba el caos, revistas y envolturas de chatarras sobre la mesa, chamarras  y suéteres en el sofá, en el suelo había boronas de comida, latas de cerveza y botellas de refresco volcadas, unos tenis se secaban colgados de la ventana, en la mesa había platos y vasos de la cena del día anterior y las sillas tenían trapos.

El cuarto era un desastre total, la cama completamente deshecha, con cinturones, playeras, calcetines colgando de la cabecera. A un lado de la cama estaba un estéreo, con pilas de cd’s, películas, revistas y algunas monedas. Bajo la cama había un revoltijo de zapatos, tenis y botas, en una esquina estaba la maleta con la ropa sucia que Noel iba a lavar llevando a casa de sus padres. De una patada levantó la tapa de la maleta, la cerró y la sacó del cuarto, tomó un billete de manos de un Optimus Prime que tenía cerca de la salida y bajó de tres en tres las escaleras.

            -Listo-dijo Noel sacudiéndose las manos-Vámonos.
            -¡Vaya, que rápido! ¿Seguro que no te falta nada?
            -Yo creo que no… Bueno, ordenar y eso, pero ya cuando regrese.
            -Flojo –le recriminó Julieta.

Salen del edificio y caminan por los jardines que separan a la unidad de la avenida, cruzan el puente peatonal para llegar a la parada de los camiones que acercan a Noel al metro para llegar a la terminal de autobuses. Ya en la terminal, Noel se acerca a una panadería a comprar unas donas para su viaje y en una tienda cercana compra unos cafés.

            -Ahora me toca invitar a mí.
            -Gracias Noel, oye ¿Nos podemos ver otro día?
            -¡Claro! –dijo-. Cuando quieras ¿Te late el jueves? Total, ese día tendremos medio día de clases.
            -Esta bien –acordó Julieta-. Nos vemos en tu depa el jueves a la una. Espero que ahora sea un lugar apto para chicas. Bye –Se despidió con un beso en la mejilla.

            -Hasta luego –dice Noel y cuando Julieta se da la vuelta para regresar a la estación del metro, ve como se pierde entre la multitud, se toca la mejilla, sonríe y se dispone a abordar su autobús.

lunes, 5 de agosto de 2013

Selective Wounds - 1

         Selective
                Wounds

1

En un billar de un centro comercial en La zona norte de la ciudad de México una pareja está pasando la tarde juntos, no tienen mucho tiempo de haberse conocido, Julieta y Noel, ambos se conocieron en la biblioteca de su escuela. Esta es una de sus primeras citas.

-¿Crees que ese tiro servirá Noel? –Dice Julieta, una chica morena mediana, ni muy alta ni muy chica, con un cabello negro un poco más largo que la línea de sus hombros, desde su banca –. Porque has estado pésimo toda la tarde
-¡Tiene que servir Julieta! –responde Noel, un muchacho larguirucho con una nariz un poco ganchuda, de cabello un poco rizado y una barbita en el mentón, poniéndole tiza a su taco –. Nada  más no te vayas a ir pa’tras con este tirazo.

Acto seguido su tiro contra la bola 5 termina con la bola blanca yéndose directamente a la buchaca sin tocarla siquiera, muerta de risa, Julieta solo termina de meter la bola 8 y terminan su juego.

-Ahí tienes-le dice picara –. Una blanqueda completita.
            -¿Por qué no me dijiste que eras tan buena? Rayos eso fue…
            -¿Impresionante? ¿Demoledor? O, mi favorita personal, ¿Humillante?
            -A veces eres mala con ganas –le reprocha Noel –.Tiene  mucho que no juego billar y nunca fui muy bueno.
            -Ya, no te pongas así, vamos, te invito un helado –lo consuela Julieta dándole una palmaditas en el hombro.

Salen del billar y toman rumbo hacia un parque de la ciudad, es un soleado día de primavera, la gente pasea por los jardines, los niños corren uno tras otro, algunos ancianos le dan de comer a las palomas que unos niños gustan de asustar, varios comerciantes en sus carritos hacen sus ventas con las familias, grupos de amigos y parejas que hay en el parque. En el kiosco, Noel y Julieta conversaban mientras comían un helado de naranja con chile, Julieta estaba recargada sobre sus codos en la reja mientras Noel se recargaba con su espalda dando al parque.

            -Hay mucha gente y niños hoy-dijo Julieta.
            -Es un día bonito-contestó Noel-Qué bueno que me quedé, así pude pasarlo contigo.
            -Es cierto-dice Julieta-Oye ¿A ti te gustaría tener hijos?
            -Ahorita no-responde rápido-Pero con el tiempo si, ¡Sería como tener tu propio pokémon!, verlo subir de nivel, evolucionar y así.
            -Ja ja ja ja-rie Julieta y come un poco de su helado-Vamos a dar un vuelta, ya me duelen los codos.
            -Vamos.
           -¿Por qué te quedaste Noel?-pregunta Julieta mientras salta las escaleras-¿No te ibas a tu casa este fin de semana?
           -Bah, me tuve que quedar por una tontería de las incubadoras de empresas a las que te obligan a entrar los maestros.
           -¿La cosa esa por la que nos hiciste una entrevista a mis amigos y a mí?
           -Esa misma.

Es en esta parte, en la que nos remontamos hasta el momento en el que Noel vio por primera vez a Julieta.

En una tarde de febrero, Noel se encontraba sentado en una mesa de la biblioteca, revisando algunas cosas en su laptop, cuando volteó a ver a su alrededor antes de tronarse el cuello y entonces la vio.

Unas cuantas mesas más atrás de él se encontraba sentada Julieta, trabajando con sus compañeros, Noel la vio con interés, pues ¿Cómo decirlo? ¿Amor a primera vista? Un concepto viejo y trillado, pero así sucedió. Disimuló, o al menos así pretendió hacerlo, el hecho de haber volteado, pero la siguió observando por el reflejo que hacía un cristal enfrente de él.

            -¿Ya viste a la chica que esta atrás de ti Noel?-le pregunta su amiga Natalia-Es completamente de tu onda.
            -Si, ya la vi Nat-contesta Noel-Es guapa.
            -Entonces ¿Qué esperas?-le reprendió Natalia-¿Una invitación formal?
            -No es tan simple Natalia-se quejó.
            -Aish, eres un idiota-terminó Natalia y se fue.

Pasó algo de tiempo y Noel tomó la decisión de irse, guardó su laptop, tomó su mochila y unas encuestas que llevaba ese día en particular, salió de la biblioteca y tomó rumbo hacia la salida, cuando de repente se detuvo en seco, haciendo un brusco giro, volvió sobre su pasos y regresó a la biblioteca, sacó de su mochila una encuesta que tenía que llenar y se acerco a la mesa donde se encontraba Julieta.

-Ah… Disculpen-dijo-¿Les puedo hacer una encuesta?
            -Bueeeeeno-dijeron.

Noel hizo su encuesta, y al terminar les preguntó su nombre a todos, al hablar con ella le extendió la mano.

            -Eh… Me llamo Julieta.
            -Un gusto, me llamo Noel.

Noel se despidió, pero sin embargo en su interior, algo empezaba a andar… Algo que llevaba más de tres años sin funcionar, se llenó un hueco que por años había estado vacío… Se podría decir que su corazón volvía a tener una razón para latir.
Tenía una confusión en su interior, no sabía por qué, de repente, ella era el centro de sus pensamientos, o por qué todo lo que hacía, pensaba, decía o escribía lo encaminaba hacia a ella.