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martes, 19 de febrero de 2013

No me voy, me alejo para ver mejor


No tiene más de dos meses que volvimos a una “regularidad” en la publicación de blog y de nuevo me veo en la necesidad de suspenderlas, la razón es que me iré a cumplir con unas cuantas misiones peligrosas en los bosques y selvas del estado a petición del Gobernador.



Nah, no es cierto, vuelvo a tener trabajo en el seguro popular y de nuevo andaré de trabajador errante por los pueblos de todo el estado.

Como sé que es posible que unos pocos de ustedes se estén tronando los dedos por saber el final haré lo siguiente: Mañana estará publicado ya TODO el final. ¿Ya ven? ¡Uno que los quiere!

Espero por lo menos poder seguirle a Clay-More un poco con las herramientas que tengo ahora, pero es cosa de domarlas y también de conseguir tiempo libre para poder hacer algunos avances.

Nos estaremos leyendo esporádicamente por aquí, relean la historia si gustan o si quieren que se las envíe déjenme un mensaje por la página de Facebook del blog o en el mío, recomienden el blog, si quieren algún tipo especial de historia o algo así háganmelo saber. 

Mientras pueden disfrutar de Coma cómic y Lo que hice la semana pasada de la genialosa Viruz, y Garabatos Equis del agradable pero letal Railer.

Nos estamos viendo y se cuidan!!



lunes, 16 de julio de 2012

Capítulo XVII Consecuencias


Al día siguiente, el dolor en todo el cuerpo era muy fuerte, especialmente en la cara, pero gracias a la curación oportuna de Violeta, la hinchazón había desaparecido. Permanecí sentado en la bolsa de dormir, cualquier movimiento traía una ola de dolor sordo y seco, que me pareció mejor idea no moverme mucho. Miré por un largo rato un dibujo en particular, de la pared enfrente de mí colgaba un retrato que hice de Sonia hacía tres años, cuando íbamos al bachiller. Para hacerlo había tomado por base una fotografía, la única que se había dejado tomar en ese entonces, en ella, estaba recargada contra una columna de concreto de la entrada a la escuela, sus ojos tenían un brillo particular y una leve, casi imperceptible sonrisa se dibujaba en sus labios, era un retrato un poco aficionado, hecho con lápices y carboncillo, aunque lo había hecho con todo el cariño y amor que sentía por ella en esa época. De nuevo tuve un pequeño soslayo de esa relación, las tardes de paseo, las pláticas en los descansos, una cantidad de detalles y recuerdos nimios.

Reuniendo un poco de fuerza me levanté y caminé por el departamento, sentí mucha hambre de repente, lentamente me acerqué al refrigerador, pero no había nada en el, ni nada en la alacena, solo quedaban algunos trastes, al parecer solo usaban el departamento cuando querían tener un poco de intimidad. Me dirigí al baño para lavarme la cara y evaluar el daño que tenía; por suerte no tenía moretones muy marcados, ninguno que no se explicara con una caída o un accidente cargando los instrumentos, pero en resto del cuerpo tenía uno muy marcado donde Misael me dió el rodillazo, otros en las costillas por los golpes de Aljeos, pero el resto del dolor era provocado más por los músculos que por los moretones.

Poniéndome la sudadera y los lentes obscuros del disfraz del día anterior, salí a comprar algo para desayunar, después de pensar por un rato, me decidí por un desayuno clásico, cereal y un jugo de naranja. Caminé muy despacio por la colonia buscando una tienda, compré el cereal y una botella de leche en la primera que encontré, tardé un poco más en encontrar un puesto de jugo de naranja, pero al fin, después de quince minutos de búsqueda, di con uno, compré dos litros de jugo y regresé al departamento.

Sonia y Violeta ya habían despertado y me preguntaron a dónde había ido.

            -Sólo salí a comprar el desayuno.
            -No deberías andar moviéndote con todos los golpes que tienes-me reprendió Violeta-Lo único que vas a hacer es lastimarte más.
            -Déjalo-dijo Sonia-Sabe manejar bien el dolor físico, su débil es el dolor mental, por eso las personalidades.
            -Pronto todo eso acabará-respondí-Aun así, todo lo de ayer…
            -No te culpes, evitaste que las cosas pasaran a mayores, porque para haber salido con unos golpes y moretones de esa, estuvo bastante bien, la otra vez, casi mueres.
            -Cierto, esta vez al menos respondí, bueno ¿Desayunamos?

Sacaron los platos y vasos para desayunar, seguimos platicando de la pelea de ayer, pero más sobre como desbordaba mi furia, como, pese a no tener un físico marcado, lograba sacar una fuerza anormal y un salvajismo que asustaba.

            -Lo único que me detuvo la primera vez que esto paso fue que la chica a la que estaba protegiendo me dijo que parara mientras ella lloraba-dije.
            -¿Es la misma que me dijiste? ¿Ingrid?
            -Si, era ella.
            -Bueno, eso quiere decir algo-observó Violeta.
            -Ella te calma, para ti es relajante su voz y con ella te sientes en confianza.
            -Tienes razón y ella siente algo por mi-comenté comiendo un poco de cereal-Pero yo no estoy del todo seguro.
            -Todo eso es culpa de tú maldito muro, solo necesitas quitarte de encima todas esas capas de blindaje y dejar la carne al aire.
            -Tal y como hace tres años-agregué, mirándola a los ojos.
            -Por lo que ella me ha contado-empezó Violeta-En ese entonces, cuando le pediste que fuera tu pareja, dejaste todo a su disposición para que te escogiera o te destrozara, estabas listo para cualquiera de las dos situaciones, pero por lo que dices ahora, tal parece que ese muro está hecho de barreras para eliminar esas situaciones.
            -Ya se verá-concluí y viendo de nuevo el retrato dije-Sonia ¿Qué no ese retrato estaba en la caja?
            -Ah, lo tomé yo-respondió Violeta-Me pareció lindo y lo colgué en la pared.
            -Ya veo-dije-Ella lo rechazó cuando lo hice, no tenía ni una semana que habíamos terminado, aunque ese retrato lo tenía terminado unos pocos días antes.
            -Bueno, eso ya paso, no te entierres en recuerdos…lobito-añadió Sonia con una risita.

Terminamos de desayunar y ayudé a Violeta a lavar los trastes, doblé y guardé la bolsa para dormir y me despedí de ellas. Ya de camino a casa, no dejaba de pensar en esa pelea, al menos era un poco reconfortante ver que esta tenía una razón: Defender a lo que quería, quizá por eso Aljeos se había retirado al oírlo, ya solo quedaba el último paso, la restructuración, pero no sé muy bien cuando vaya a suceder.

Llegué a casa de mis padres cerca de las cinco de la tarde, no había nadie en casa, cosa que me resultó beneficiosa, pues no quería que me vieran con los moretones. Bajé la batería muy lentamente, pues el peso de cada tambor hacía que el dolor se acentuara y ello no me dejaba bajarlos a gusto. Después de una media hora de lucha para llevar la batería a mi cuarto, ya había instalado todo para tenerla a mi disposición por el resto de las vacaciones, pese al dolor, me puse a ensayar hasta que el cansancio se mezcló con el mismo dolor, me derrumbé en  mi cama y me quede profundamente dormido.


En una mesa de un bar, cerca del café Apolo, se encontraban reunidos cuatro tipos, todos bastante parecidos entre sí, pero con semblantes completamente distintos, platicaban un poco animados, como si estuviera a punto de ocurrir algo por lo que llevaban tiempo esperando.

            -Hemos recorrido un buen camino-dijo uno con un sombrero cortado-Cada uno de nosotros estableció el contacto con “Él” de la manera que más conveniente les pareció.
            -Pronto “Él” decidirá como terminara todo este proceso, quienes y en que proporciones regresarán y cuales serán eliminados-puntualizó el más bajo.
            -No creo que alguno de nosotros sea eliminado, como le dijo Aljeos, “Nosotros somos Él y Él es Nosotros”-agregó el mediano.
            -Además, esta tan cerca de la integración, que ya hasta a la furia le ha dado una razón y un objetivo, no creí que pudiera hacer eso, con lo que detesto la razón-dijo el que más agresivo se veía y al terminar le lanzo una mirada al más bajo-Nada personal José.
            -¡Bah! En la restructuración serán resueltas todas nuestras diferencias ¿O no Alberto?
            -Pero también serán afrontados los problemas internos que estas diferencias han ido creando a través de los años-añadió el aludido del sombrero.
            -Creo que solo causaremos un gran dolor mental durante la restructuración, el que “Él” peor maneja, podríamos empeorarlo todo.
            -Es una posibilidad J. Alberto-le respondió el más bajo-Pero creo que la fuerza interior de “Él” saldrá adelante de este proceso.
            -Todo estará bien-dijeron los cuatro al mismo tiempo.

“Todo estará bien”
“Todo estará bien”


            -Hijo despierta, Albert, levántate, vamos a cenar-me llama mi madre desde afuera de mi cuarto.
            -Ya voy-contesto adormilado-Nada más me cambio.
Salí de la cama y me dirigí al ropero, pero tropecé con uno de los platillos, tirándolo en mi caída, el soporte me dio en la cara y solté un pequeño “Auch”, sobra decir que el ruido fue aparatoso, lo que provoco que mis padres entrarán a mi cuarto y se quedarán un poco sorprendidos por la batería.

            -¿Estás bien?-preguntó mi madre-¿De dónde la sacaste?-añadió señalando a la batería.
            -Estoy bien, solo me di un golpe en la cara con el soporte del platillo, y la saque de una tienda de música de…
            -Ah, bien, oye que golpe te diste, tienes la cara algo morada-dijo mi padre observándome con más detalle.
            -Si, es que me di de lleno con el platillo también-contesté algo nervioso.
            -Bueno, vamos al comedor a cenar.

Moviéndome un poco más fluidamente por el descanso, me cambié y fui a cenar, mi madre había preparado un poco de arroz con mole, mientras comíamos, no me dejaban de preguntar cómo había estado mi estancia fuera de casa por casi tres días, relaté partes de la reunión en casa de Sonia, como me encontré con mi banda y que tal había estado la tocada de la noche anterior. Casi al final de la cena mi padre se levanto y fue hacia su habitación, regresó con una caja con moño color verde.

            -Bueno hijo, aquí está tu regalo por tus buenas calificaciones.
            -Wow, gracias, a ver, vamos a estrenarla.

Saqué la cámara de su caja y tomé una foto de mí y mis padres. Más tarde esa noche me pasé gran parte del tiempo tomando fotografías de la luna y de sombras que proyectaba su plateada luz por el patio de la casa y en mi cuarto. Los golpes y moretones seguían dando una marcada molestia, ya en mi cama y casi dormido solo alcance a decir.

            -Todo estará bien…

domingo, 1 de abril de 2012

Ciudad (Soledad)


Cuando la noche es larga y transcurre lenta y amarga.
Cuando ni el humo de un cigarrillo calma el dolor de mi mirada.

Caminando, perdido y desconcertado por las calles de la ciudad,
oponiéndome al paso de la multitud que me aplasta sin piedad.

Los ocasos y amaneceres, los decesos y los amores,
aunque las cosas pasen y los demás se vayan, ella se queda,
al final solo ella queda.

Cierra los ojos (ciérralos), y calla a tus venas.
Pon el cerrojo, que se escapan las penas.

El sacrificio de la vida culmina con la muerte.
Las horas se hacen eternas, ansió salir.

Eclipse de luna a medio día, creo que mi existencia es tardía,
los amargos tragos de vida y los dulces sorbos de muerte.

¡Mira!, crecen las ausencias y el vacio de las presencias,
me aburren estas tontas carencias.

La cordura se tambalea y el amor solo me decepciona,
al final quedo solo en esta ciudad,
sentado en una banca con mi soledad.

Cuando más inconstante y errante me como mis tristezas,
ella siempre llega, serena y galante,
mi soledad siempre me llena.

Mi soledad no desespera, sabe que siempre,
(tarde o temprano) tendré tiempo para ella.

Cuando mi tranquilidad se resquebraja y las esperanzas se desangran,
ella me cobija en las madrugadas.

Trasnochado y aburrido ella siempre está conmigo.

Mi soledad siempre se queda a mi lado, cuando todos han partido.

A mi soledad solo le puedo dedicar estas palabras:

Me encantas.

sábado, 24 de marzo de 2012

Capítulo XIV Reunión Nocturna


Bajé de la camioneta y toqué el timbre, quién me abrió la puerta fue su hermano menor,  Iván.

            -Hola-saludé-Tiempo sin verte.
            -Algo-dijo-Pasa.

Habían ampliado su casa añadiéndole un tercer piso, un poco más de espacio en la cochera y hasta un pequeño jardín.

            -Han hecho algunas remodelaciones-comenté.
            -Pues sí-contestó-Por lo menos ahora cada quien tiene su cuarto, ya no hay que estarnos peleando por el espacio.
            -¿Ya no compartes el cuarto con Estela?-le pregunté.
            -No, ahora ella y Sonia tienen sus cuartos en el tercer piso, yo me quede con uno en el segundo.

Entramos a la casa. Ahí solo había cambiado la sala, pero las fotografías que colgaban de las paredes eran las mismas.

            -Todavía no ha llegado nadie-dijo-Eres el primero.
-Chale, siempre ha sido así-respondí-¿Y Sonia?
            -Se está bañando-respondió-No tiene mucho que regresó de su clase de danza.
            -Ah…bueno.

Nos sentamos y empezamos a ver televisión, algunos recuerdos me llegaron a la cabeza y, ahora, el efecto era un poco gracioso, mis recuerdos de esa casa, algunos muy personales, me causaban una especie de diversión, un extraño humor que no entendía pero me hacía reír, los besos y caricias, las frasecillas que uno dice cuando está enamorado, ahora me daban risa como chistes algo viejos y gastados. En ese momento entró a la casa su padre.

            -Hola Alberto-me saludó de mano-No sabía que estabas invitado.
            -Hola-dije-Le hablé a Sonia y ella fue la que me invitó.
            -Ah, ya veo-dijo-Oye, ella me platicó que tuviste un accidente ¿Qué fue lo  te paso?
            -Pues un tipo me quiso asaltar-inventé-Yo opuse resistencia, se desesperó y me lanzó los navajazos.
            -Entonces yo lo encontré casi cuando se estaba muriendo-interrumpió Sonia desde las escaleras.
            -Alberto-dijo su padre-Ten más cuidado en ese tipo de situaciones, no importa lo que se lleven, lo importante es cuidarse a uno mismo.
            -Si, tiene razón.

Sonó el timbre y salió a abrir su hermano, eran todos los demás invitados.

            -¿Vino él?-preguntó Rodrigo a Sonia-Tenía años sin verlo.
            -Estas algo…cambiado-dijo Lucía viéndome de arriba abajo.
            -No tuve tiempo de avisarles-dijo Sonia-Me habló entre semana y lo invité, pero si quieren se puede ir.
            -Qué se quede-dijo su prima, Eva-Veamos qué tal se porta en nuestra reunión Yaoísta, yurista y asociados.
            -¿Reunión Yaoísta, yurista y… asociados?-pregunté.
            -No te hagas Alberto-dijo Jorge-Eres un otaku, retirado, pero otaku al fin y al cabo.
            -Y como otaku debes saber del yaoi y del yuri-añadió Alexa, la amiga de Iván.
            -Mejor lo ponemos un poco al tanto-dijo Estela-¿No les parece?
            -Mejor-respondió Sonia-Vamos a la sala del tercer piso, ahí le podremos explicar en paz.

Subimos las escaleras al segundo piso y noté que lo que solía ser el antiguo cuarto de Sonia se había convertido en las escaleras al tercer piso, este tenía un pequeño bar, los cuartos de Sonia y Estela, y la sala, todos tomaron asiento y a mí me pusieron solo en un puff.

            -Bueno Alberto-dijo Eva-Cómo debes saber el yaoi es un género de la animación japonesa en la que se dan relaciones entre personajes masculinos.
            -Si, lo sé-respondí-Y el yuri es en el que se dan relaciones entre personajes femeninos.
            -Correcto-dijo Estela-Pero lo que no debes saber es que a las fanáticas del género yaoi se les conoce como fujoshi.
            -Ah…eso si es nuevo-contesté.
            -Bien-continuó Eva-En el yaoi hay varias subdivisiones, por así decirlo, está el lemon, que incluye escenas de sexo explicito y el lime, que también incluye sexo pero más suave.
            -Mejor déjenlo hasta ahí-intervino Sonia-Se va a terminar mareando.
            -¿Por qué me cuentan esto?-pregunté-¿Es un plan maligno para llevarme al mundo del yaoi?
            -No-respondió Sonia-Tan solo es para que estés al tanto de los pequeños cambios que han pasado por aquí.
            -Oh…ammm…correcto.

Pusieron la primera película en el reproductor y todos nos acomodamos para verla, algunos comían palomitas, otros papas fritas, pero el ambiente era bastante amigable, pese a que no me habían visto en años, reían de mis ocurrencias y me incluían en sus asuntos, no hubo ninguna reserva conmigo, era tratado como un igual entre ellos, cosa que me resultaba algo extraña, así que me mantuve  al margen, incluso un poco aislado y retraído.

            -Oye Sonia ya no hay palomitas ni papas para la otra película-dijo Lucía.
            -Ni refresco-añadió Rodrigo agitando las botellas vacías.
            -Iré por más-respondió-Alberto, vamos.
            -¿Eh?...Ah, si-dije.

Bajamos las escaleras y salimos de la casa.

            -Sube-le dije-Iremos en la camioneta.
            -Órale, traes carro-dijo-¿Es tuyo?
            -No-contesté-Me lo prestó mi papá.

Mientras manejaba hacía el centro comercial, nos topamos con algo de tráfico que hizo un poco lento el viaje.

            -Estas algo callado-dijo.
            -Si-respondí-Un poco.
            -¿Quién era el tipo con el que estabas afuera de mi clase?-me preguntó.
            -Ah, esteeeee-contesté nervioso-Ese es Alberto, el tipo que representa a la pasión.
            -Aich-se quejó-Y yo y mis compañeras pensando que sería un cazador de talentos.
            -Ja ja ja ja-reí-Oye ¿Desde cuándo vas a esa clase?
            -Un año-dijo-La tomé en un principio más que nada para hacer ejercicio, pero con el tiempo me empezó a gustar.
            -Ah, con que es por eso-comenté-Bueno, ¿Y Violeta?
            -En su casa-dijo-Al final nuestros padres terminaron comprendiendo la situación y aceptándola.
            -Entonces su utopía se hizo realidad.
            -Pues casi-dijo-Su madre a veces la castiga de maneras medio gandallas.
            -¿Cómo?
            -Pues una vez que se nos fueron las copas en una fiesta y llego medio tomada a su casa, su mamá la puso en una tina de agua fría con hielos…hasta que los hielos se derritieron.
            -Huy…que mala onda-dije-¿Lo del yaoi es una manía?
            -Más bien es una perversión-dijo-Todos tenemos perversiones ¿Cuál es la tuya?
            -Mmmm…Es más bien una fijación con el busto-dije algo apenado-Se llama basculocolpía, y una extraña habilidad naciente para adivinar la talla del busto de las chicas.
            -No sé por qué no me esperaba menos de ti-dijo-¿Y qué tan buena es tú “habilidad”?
            -Tú, por ejemplo-dije mientras la volteaba a ver-Eres como una 34 B, más o menos.
            -Ah, este…-dijo y se sonrojo un poco-Ajá.

Llegamos al centro comercial y estacioné la camioneta cerca de la entrada, bajamos a comprar una caja de palomitas para microondas, algunos paquetes de papas fritas y los refrescos, seguimos platicando un  poco de su “perversión” con el yaoi mientras esperábamos en la cola de la caja registradora. De regreso a la camioneta, Sonia quiso poner las bolsas en la parte trasera pero estorban las cajas de la batería.

            -¿Qué llevas en esas cajas?-me pregunto.
            -Mi vieja batería-respondí-La acabo de recuperar hoy.
            -Vaya-dijo-Qué suertudo.
            -Si, algo-dije mientras sacaba la camioneta del estacionamiento a la calle.
            -¿Qué diablos es lo que tienes?-dijo-Has estado algo distante en toda la primera película y te has estado apenando por cualquier cosa ¡vamos! Como si fuera gran cosa que hables de tus perversiones.
            -Es que siento que no merezco el trato que me dan-contesté-Es que pese a que asumí una solitaria existencia, me separé tanto de ustedes y no me preocupé ni un poco en mantener un contacto regular para saber cómo estaban, me han tratado de una manera muy fraternal y me incluyeron en su reunión.
            -Agh-se desesperó-Te das mucha importancia, eres nuestro amigo, jamás te excluiríamos o te dejaríamos de lado, el asumir esa solitaria existencia fue tú error y lo estas enmendando ¿no?
            -Eso estoy tratando-dije-Este…gracias.
            -No tienes que agradecerme-me dijo-Es para lo que están los amigos bobo. Además en tu solitaria existencia puedes dejar pasar a personas que tratan de entablar contacto contigo.

Entonces recordé lo que dijo Ingrid

            “-No querías y estoy segura de que no quieres entablar una relación seria, por el mismo miedo que tienes de lastimar y salir lastimado, no encaraste el problema y te engañaste diciéndote que no te afectaba en lo mínimo.”

            -Sabes-comencé a decir-Hay una chica, se llama Ingrid.
            -Bueno ese ya es un avance en alguien tan perdido como tú-comentó-¿Y qué tal?
            -Pues no me ha dicho nada-continué-De hecho la salvé de un ebrio que la estaba molestando.
            -Yo creo que con eso ya te habrás ganado su corazón.
            -Tal vez-dije-Ya hemos salido un par de veces.
            -Quizá debas cambiar tus métodos de noviazgo con ella-observó-No tanto beso, ni hartazgo ¿Eh lobito?
            -Ummm...OK.
            -Si quieres mete la camioneta a la cochera-dijo poco antes de llegar-Hay espacio de sobra.

Ya una vez la camioneta estuvo dentro de la cochera, bajamos las bolsas con las cosas.

Era bastante reconfortante saber que contaba con todos ellos para lo que fuera, no podría pedir mejores amigos, solo restaría volver a ponerme a practicar con la batería y reunir de nuevo a The Anonimus para tener a todos mis amigos de nuevo juntos.

viernes, 9 de marzo de 2012

Primer Aniversario

Un añote, muchas gracias por sus comentarios y por seguir estos garabatos que hago llamar escritos, muy pronto esperen más, por que este mes vienen cosas grandes (Si todo sale bien), si no se ven bien los monitos en su pc, denles click para que se hagan grandotes




sábado, 4 de febrero de 2012

Una de monitos

En estos días no he tenido absolutamente nada que hacer, bueno, alimentar a los perros, lavar el patio, lavar los trastes, hacer de comer y soy el IBM oficial de mi casa, como sea, hoy les traigo una tirita que hice hace algunos años, perdonen la técnica tan burda y mi letrota toda fea.


martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo XII Páginas de Diario

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