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sábado, 12 de enero de 2013

Yo no olvido al año viejo


¡Hola! Tiene mucho tiempo en el que no hablamos normalmente con un blog de cosas random, así que ya va siendo hora de corregir eso.

Casi en todos lados al terminar el año se hacen recuentos de los mejor que pasó, y en mi caso no seré la excepción, pues este 2012 empezó todo bien flojote, con carencias y al final me dejó lleno de experiencias, viajes y amistades más rápido de lo que podría haber pensado.

Primer semestre de 2012

Bueno la primera mitad del 2012 me la pase tirando la weba y un poco desesperado por no encontrar trabajo, mi carrera es más o menos demandada, pero no todo mundo quiere contratar a un ingeniero en industrias alimentarias de provincia, no sé, se me complicaba bastante.

Aún así no me la pasaba haciendo nada, mi hacendosa madre siempre tenía un quehacer para mí: Ir por tortillas, lavar el patio, limpiar la casa de los perros, barrer y trapear, lavar trastes, hacer de comer, ir a hacer pagos al banco, llevar recados, hacer trámites y mil cosas más. Bueno, al menos así me hacía con unos cuantos dineros.



También en esta mitad de año hice cosas de las que antes no me hubiera atrevido como…como… ¡mandar cartitas de amooorrtss!! Si, es algo que nunca había hecho y me anduve medio muriendo de angustia por hacerla, casi me da un ataque cuando la mandé y de hecho casi me regreso a decir que no era cierto y que no la mandaran que me la regresaran, estoy seguro que me dará artritis por todo el tiempo que me estuve tronando los dedos en lo que esperaba la respuesta.



Y aunque no fue la historia de la tierra de la leche y la miel que podría haber esperado no me quedé viviendo en la tierra del “¿Qué hubiera pasado si…?” cosa que creo sería peor, más en mi, a quien ese tipo de preguntas me hacen azotarme por las paredes.

En mayo me gradué de la uni, muchos dirán que extrañan a la escuela y demás cosas por el estilo, pero, en general, la impresión que tengo de mi escuela es mala, nunca me gusto, nunca fue de mi agrado y creo todos los amigos que tenía en mi grupo lo sabían, no es que solo tenga malos maestros, que la verdad llegan a ser muchos los malos, por los pocos buenos que hay, en general el ambiente en ella nunca me agradó, la carrera que tomé es de las que menos equipo e instalaciones tenía y aún así siempre le dábamos premios y reconocimientos a la escuela. De hecho, una de mis bromas favoritas era esta: “Por años, alimentarias (el diminutivo de mi carrera) ha hecho mucho con muy poco, ahora, tendrá que hacer TODO con NADA”.

Pensarán: Bueeeeno, y ¿Por qué nunca te cambiaste de escuela? Porque no iba a dejar que esa escuela me ganara, que me venciera, en mi cabeza cada vez que algún maestro intentaba hundir a un compañero de equipo o a mí, siempre pensaba: “¿Ah sí? ¡No me vas a ganar mugroso!” y con el tiempo me les escapé con un bonito promedio de 91% de aprovechamiento general, segundo lugar de la generación y cuando ya me vi libre de todo dije: ¡JA! Putos.



Segundo semestre de 2012

Desde Agosto anduve metido en un trabajo para  “Los Servicios de Salud del Estado de Puebla” específicamente en el Seguro Popular… Creo que ya estoy estigmatizado por este programa, digo, hice mi servicio social de la prepa y la uni ahí.

Bueno, la verdad no tengo idea de cómo terminé ahí, yo no mandé ningún currículum ni solicitud y de repente sonó mi celular y me informaron del trabajo.

De hecho, ya unos meses después, algunos compañeros me preguntaban que quién me recomendó y que qué palancas había utilizado y yo simplemente contestaba que no tenía la menor idea de cómo terminé ahí, que no me había recomendado nadie y que ni había pedido el trabajo, pero como me lo ofrecieron y como no tenía nada mejor que hacer, lo tomé.

Así que después de ir a una tipo capacitación a las carreras, recibir mi laptop pa’chambiar y darme una patada en el trasero para salir disparado a Zaragoza, en la jurisdicción de Zacapoaxtla.

El primer día tuve que tomar un autobús a la una de la madrugada (¡YAY!) para llegar a puebla como a las 4:30 por que estaba citado en el hospital del norte para irnos a dónde nos tocaba. Con una maleta pequeñísima (No tenía idea que tenía que llevar cobijas o algo así) me junté con los que se veía que eran nuevos igual que yo. A alguien se le ocurrió meternos a todos en un carro (éramos como 8…en un Gol… Un carro del vuelo de un chevy, un poquito más grande), pero ya otro tipo pendejeó al que nos metió ahí y a mí me mandaron con otra brigada, con mi ahora cuate y papaloi maestro, Manuel Ponce, quien me dio posada varías veces en puebla, me ayudó a hacer unos trámites por la ciudad, siempre interesado en mis babosadas y riendo de mis chistes, tiene unos hijos preciosos, a quienes terminé cayéndoles súper.

Poco después ese mismo día conocía mi madre adoptiva, la jefa de mi primer brigada, Paty Carrasco, de primera impresión me dio mucho miedo, pues tiene cara de que si la regaba me comería y no escupiría mis huesitos en un mes. Afortunadamente no la regué y todo fue felicidá, pues me terminó adoptando y cuando la cambiaron de brigada yo igual me fui con ella. Siempre la hacía te tos con lo que no le parecía.

Esta chambita me cumplió una de mis metas personales, que era recorrer la mayoría del estado, no lo conozco toditito, pero fui de norte a sur, y de este  a oeste.



Empecé por Zaragoza, ahí cerquita de Tlatlauquitepec, hogar de la buena Virus :P (Qué churro, pero no pude escaparme para ir a saludar y conocer por allá) pase una buena etapa inicial, digo, en sí el trabajo no era nada del otro mundo, simplemente ingresar números, verificar datos, corregir si estaban mal, tomar la huella de los diez dedos y ya. Lo que lo hacía difícil era el hecho de que tenías que ir hasta la comunidad a hacer todo esto y es en eso dónde a muchos no les gustaba y renunciaban. Yo como he estado fuera de mi casa desde los quince años, me acostumbré a no ver a mis papás por largos periodos de tiempo y me importaba un comino la comodidad mientras haya de comer y una silla para dormir.

Y terminé por Tehuacán, que desde niño siempre pensé que estaría desierto y lo que lo único que hacían ahí era agua mineral para los policías, en realidad está muy bonito y me gustaría regresar a turistear.

Durante todos los lugares que recorrí conocí a mucha gente, esta mi segundo jefe de brigada: Víctor Castañeda, que es completamente genial y generoso, cuando andábamos por Izúcar de Matamoros nos prestó su casa para quedarnos y siempre nos llevaba un sabroso cafécito en la mañana y a noche.

También en Izúcar conocí a mi tercer jefe de brigada, José Sacramento Chávez y su novia, Erika Morales, ambos desde un principio me cayeron bien, pues tienen una forma de ser calmada y divertida, y fue José quien me dio permiso de ir al FESTO cómic (Sniff!), él siempre veía por que nos dieran de comer y que estuviéramos lo mejor posible, además me dio posada en su casa en Cd. Serdán y jugamos Halo 4 hasta el amanecer…I have no regets! Erika es a todo dar, platicadora y chistosita, y si lo necesitas te ayudará en lo posible, conocía a su familia en Tlachichuca y la gata que tiene me encantó. Con ellos dos subimos al pico de Orizaba, hasta más o menos un kilometro y medio de la cumbre, hacía un frío de 2 °C pero fue genial ver todo desde ahí.



 Luego esta Antonio Correo, que debo decir al principio me cayó algo pesado porque era bien gritón y escandaloso, pero con el tiempo me fue agradando más porque luego le gustaban las mismas rolas que yo, decía cada cosa cagadisíma en el momento indicado (y no tan indicados) y luego terminé asesorándolo cada vez que no podía con una parte de plantas contra zombis; además, cuando andábamos por Tehuacán, dónde el vive, me dio posada en su casa y su familia es de lo más genial.



Lo único malo fue que durante esos cuatro meses no me pagaron, firmé contrato como por octubre, pero mis cheques nomás no salían, Paty ya había hecho alboroto y medio por mí en más de una ocasión y muchos amigos me aconsejaban lo mismo, otros se preocupaban por mi y les agradezco a todos. Al final salí de ahí con un sueldo acumulado de 4 meses, más aguinaldo, más una tarjeta de vales de despensa.

Al final el 2012 dejó un saldo increíblemente positivo y me dio muchas experiencias, aprendizajes e ideas nuevas.

El 2013 lo veo ahora como una oportunidad y al mismo tiempo como un misterio, ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? ¡Puede ser mi gran noche!...Que diga año.

Sea como sea, empiecen bien este año, y si no empezó bien, levántense, sacúdanse el polvo y sigan adelante.

Nos leemos en algún momento y en algún lugar.

2 comentarios:

:l genial muy genial, que orgullo que te hayas graduado T-T crecen tan rapido...
Y pues que mejor que estes disfrutando de tu empleo, y no queda de otra mas que buscarle siempre :). Me da gusto que sigas perdido en el tiempo, pero sabiendo donde andas. Te mando un abrazote desde sanwicho, espero leer el año que viene una reseña igual de satisfactoria ^^

Bien! Veras que este año te va mucho mejor todavía, traes la actitud y eso ayuda mucho. Cómo dirían los japoneses Ganbare! Por cierto, amo tus dibujos.

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