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sábado, 15 de septiembre de 2012

Capítulo XX Los Quince Años -Parte 1



-Risas-


Ya había pasado un mes y medio de ensayos de la coreografía y el vals, igual que de ensayos con la banda, que curiosamente estaban muy animados con la tocada, la fecha de la fiesta se acercaba cada vez más, afortunadamente coincidía con el inicio de una semana de descanso, lo que facilitaba muchas cosas. En el colegio las cosas avanzaban normalmente, ningún sobresalto en las nuevas materias, de hecho, la convivencia se había vuelto un poco más amena en mi salón, por lo menos con Adriana, Sara y Adam. La clase en que mejor la pasamos es ética, no porque nos agrade, si no porque siempre estamos bromeando en ella, poco antes de salir de esa clase, mientras el profesor dictaba su tarea se me ocurrió algo muy gracioso.

            -Oigan, oigan-dije entre el dictado del profesor-Golpeemos a un niño huérfano, ¿Qué va hacer?, ¿Decirle a sus padres?

Y rompimos a reír, todo habría salido bien si nuestras risas y en particular las de Adriana y Sara no fueran tan ruidosas, el profesor interrumpió su dictado y nos reprendió.

            -Si tan graciosa les parece la ética-dijo-Pónganse a leer esta constitución y quiero que se aprendan los derechos fundamentales y sus bases en la ética.

Nos dejó una gruesa constitución, yo la tomé y esperé a que se diera la vuelta e hice el ademán de que lo iba a golpear con ella.

            -¡¿Quiere sentir sus derechos?!
            -¡Ya cálmate!-dijo Adriana conteniendo la risa-Nos van a sacar.
            -¿Pues qué hiciste en las vacaciones pasadas que cambiaste tanto de actitud?-preguntó Adam.
            -Solo salí con mis amigos del bachiller, volvía a tocar con mi banda y ya.
            -¿Y los viernes por qué sales corriendo de la última clase?-dijo Sara.
            -Ah eso, pues es que, Ammn, es que voy a ensayar para unos quince años-contesté.

De nuevo estallamos en risas y el maestro no nos soporto más, dijo algo sobre que no teníamos educación o algo así, no lo oímos, solo entendimos que nos saliéramos del salón y que quería esos derechos repetidos 30 veces para poder volver a entrar a su clase, ya estando afuera, fuimos a una de las salas comunes del colegio a sentarnos mientras esperábamos a que comenzara la siguiente clase.

            -¿Y cómo es tu coreografía chambelancito?-dijo Adam
            -Pues es un baile con máscaras, así como del estilo de las del carnaval de Venecia-Respondí
            -Ja ja ja-rió Adriana-Ya te imagino con tu trajecito de pingüino…
            -Y tu mascarita-añadió Sara haciendo una máscara con sus manos en su cara
             -Pero en verdad que has cambiado, digo, antes no te reías tanto con nosotros, te ibas por tu lado y no hacías tantas bromas en clases, y mira ahora ¡Hasta de clase nos sacaron!-dijo Adam.
            -Si y yo te vi el otro día paseando por el centro con una muchacha-continuó Sandra.
            -Chale, ya parece que me quieren interrogar, pero sí, he cambiado un poquito, pero creo que cambiaré más en estos días de descanso.
            -Y ¿esa chica es tu novia?-preguntó Adriana
            -No, pero en eso estamos, le daré una respuesta regresando del descanso.
            -Bueno-dijo Adam-Pero no más no la riegues.

Entramos a tomar la última clase, de la cual, por suerte, al profesor le agradan nuestras bromas.

            -Pero ustedes no se ríen de cosas graciosas-nos comenzó a decir el profesor-Bueno, su humor es más…
            -Intelectual-completó entre risas Adriana.
            -Si-dije-Nuestros chistes son del estilo “Y entonces, un cateto le dice al otro ¡Oye! ¿Dónde está la hipotenusa?”

Nos carcajeamos otra vez y terminando la clase me fui al gato negro a ver a Ingrid, como ya me habían dado mi invitación para la fiesta quería saber si ella vendría conmigo.

            -¿Podrás ir?
            -Claro que iré, vaya, me es un poco extraño de tu parte, ¿No que no te agradaban las fiestas?-comentó.
            -Ah, pues es que no es una fiesta cualquiera-empecé-Aparte de que la temática no es tan común, va a tocar mi banda y soy parte de la coreografía, además estarán todos mis amigos del bachiller.
            -Vaya-dijo mientras dejaba su tasa en la mesa-Una reunión completa con tus amigos.
            -Te van a caer bien, son agradables.

Ingrid tomó mi mano y me dijo.

            -¿Ya tienes tu respuesta?

Le puse mi otra mano en la cabeza y le revolví el cabello cariñosamente.

            -Aún no, pero no desesperes-la tranquilicé-Esto del amor es como cocinar, le da una sazón especial a la vida, pero si te pasas en algo o lo agregas antes de tiempo, echa a perder todo.
            -Tienes razón, ahora eres más extraño, usando analogías así…-hizo una pausa y me miro recelosa-¿Quién eres tú y que le has hecho a Alberto?

Me reí con ganas, terminamos nuestros cafés y salimos a pasear un rato. Cerca de las ocho de la noche la dejé en su casa y me fui a dormir a la mía, tenía que llegar temprano a los últimos ensayos.

[…]

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